miércoles, 18 de marzo de 2009

Elementa miscelanea. Cosas pequeñas para pensar a lo grande.

Para pensar en el éxito que puede tener un chiste:

Sarcófago significa, en griego, Come-Carne (sarx o sarj=carne; phago=comer). Daría un busto por conocer al cachondo al que se le ocurrió esta denominación para las cajas de difuntos.

Para hacer teología demagógica:

El diablo te tienta con sexo, poder, dinero, éxito profesional, placeres abundantes... Parece que consideramos a dios un poco cabrón, ¿no? De hecho, algunas de esas cosas se las demandamos a los santos o a la Virgen: “mira, lo que diga tu madre, que me tienes harto”. Muy de padre, ¿a que sí? Cachisss...

Para los negacionistas de la ufología:

Un caza cuesta cientos de millones de euros. No digamos entrenar y formar a pilotos para que los manejen. Pues bien: si lo que persiguen esos cazas son globos sonda o los reflejos de tormentas o de refinerías, o deberían dimitir los mandos que les envían a esas misiones o los pilotos no están tan bien entrenados para distinguir entre un globito y una amenaza desconocida. ¿O no? Tanto gasto para nada...

Una de periodismo moderno:

¿Para qué van los periodistas a las ruedas de prensa sin preguntas? ¿No saben que hay sistemas de comunicación a distancia tales como el teléfono, el correo, el correo electrónico, la videoconferencia, etc.? También son ganas de gastar.

Una de perplejidad histórico-ideológica:

Pese a las numerosas pruebas que demuestran que las especies han evolucionado a lo largo de millones de años, los ultrarreligiosos siguen llamando a las leyes de la Evolución “Teoría”. Sin embargo, creen de manera literal en unos textos arameos escritos en caracteres hebreos traducidos al griego y luego al latin en los que habla dios o su hijo. Es notable.

De la pureza idiomática:

Las palabras /teléfono/, /sinergia/, /televisión/ o, como vimos arriba, /sarcófago/ se doptan sin problemas al idioma español, y todas proceden de lenguas muertas. Sin embargo, todo el mundo se lleva las manos a la cabeza cuando esas palabras proceden del inglés o del francés. Si fuera por los puristas hablaríamos por señas. Eso sí: muy españolas.
ESCOLIO: que las agencias de publicidad hayan llegado a un acuerdo para proteger al español es graciosísimo. Supongo que habrán hecho un brain-storming en un meeting donde el CEO o el planner les ha sugerido a sus coworkers que, dentro del marketing plan y de la branding strategy de sus compañías estaría bien hacer una token task, no tanto para llegar a un target concreto, sino como pitch de notoriedad frente a la mass audience. Parece que ya están haciendo un story-board –en plan rough—para presentar al público el spot y las piezas gráficas con una deadline aproximada de finales de octubre.

Una de política:

Cuando alguien está en la oposición –en especial don Mariano—repite hasta la saciedad que las medidas tomadas son inexistentes o insuficientes. “Hay que tomar medidas urgentes y con firmeza”. Lo curioso es que nunca dice cuáles son esas medidas; y no es porque no sepa cuáles propondría, sino porque como son barbaridades lo mejor es decirlas cuando se llega al gobierno.

Una de corrupción:

En España los escándalos políticos y de corrupción no suelen tener castigo en votos. Y es que aquí sabemos que, coño, si llegas al poder será para forrarte y follar, ¿no? Somos un pueblo realmente empático con la falta de ética. Porque nadie tiraría la primera piedra.

Una de estudios científicos:

Casi nadie sabe que los estudios contra el tabaco los patrocinan –entre otras empresas limpias-- las petroleras. Los estudios a favor del tabaco, sin embargo, se sabe que los financian las tabaqueras. ¿Quién financia los estudios contra el aceite de oliva? ¿Y contra la carne roja?

Curiosidad institucional:

El virus del SIDA afeccta a todo el mundo a nivel orgánico. A la jerarquía eclesiástica, en cambio, le afecta primordialmente a nivel cerebral. (He puesto el galicismo “a nivel de” a propósito... ¿qué se creían?).

Oración, despedida y cierre:

/Carta de ajuste/ es otro anglicismo: viene de chart, que significa cartón, panel, cartel... mapa, a veces. Ahora se ha sustituido por concursos-timo y chicas que se autopalpan. No sé si agradecerlo o recordar con nostalgia aquélla nada llena de circulitos, rayitas y cuadraditos "à la Mondrian".

sábado, 14 de marzo de 2009

Lo que cuela en Cretinolandia.

El otro día, después de que un pobre chaval perturbado se cepillase a 16 personas y cayese abatido en su propio día de furia, volví a escuchar de boca de la periodista de turno, como cierre del perfil del muchacho que era aficionado --esta vez no se dijo "adicto", vete a saber por qué-- a los video-juegos violentos. Así se quedaba como última frase y destacaba sobre el hecho, también relatado, que este homicida vivía en una familia que tenía en su domicilio 28 armas registradas. Ni más ni menos: 28. Claro que también tenían una PSP, o una X-Box, o Wii o lo que fuera. Peligrosísimo.

Mientras tanto, veo una campaña de fanta que le dice a los jóvenes "No te compliques", porque sabemos todos que cuando la juventud se complica los que lo pasan mal no son los jóvenes. Si los de ahora lo supieran, igual se hacían a sí mismos menos agujeros y empleaban los potes de pintura para algo que no fuera enguarrar los edificios públicos para proclamar su propio nombre.

Hay otro anuncio, esta vez de Cola-Cao (marca de la que siempre he deconfiado por llamar "negrito" a un negro). Les dice a los chavales "Como Quieras". Así, tal cual. Este es el cierre, el texto viene a decir "En el deporte y en la comida, haz lo que quieras", o algo similar.

Estos dos ejemplos me parecen más sanguinarios, desclasantes, manipuladores y conducentes al desastre oral y a la crisis de valores que mil horas de juego --sabiamente repartidas-- en el Grand Theft Auto, por ejemplo.

Recuerdo aquél año en el que una asociación feminista premió una campaña de detergente Colón (aquélla de "Busque, Compare...") porque decía que trataba a las mujeres como sujetos con capacidad de selección racional de los productos y animaba a ejercerla. A algunas de ellas les pregunté por qué habían premiado una campaña que vendía detergente sólo a mujeres. No creo decoroso reproducir aquí las respuestas obtenidas.

Digo todo esto porque parece que es fácil señalar a unos enemigos y no a otros. En la era de lo políticamente correcto --habrá que introducir la palabra Avestruza, pongo por caso-- nadie se fija en los discursos, que son mucho más grandes y más poderosos que las palabras. Una mala lectura de la semiología y la manía humanista han hecho que creamos que por el hecho de llamar juezas a las jueces o miembras a los miembros del género femenino creamos discurso. Y no: el discurso se crea en una cena, en el recreo de las escuelas, responsabilizando a educadores y a portavoces sociales en la transmisión de valores, en lugar de procrear asnitos que sabrán distinguir entre la violencia de género y la violencia pero no entre un ladrón y un banquero.

Hay más ejemplos. Por poner uno, el hecho de que el PP y el PSOE lleguen a un acuerdo para que Patxi López se siente en el sillón de Lehendakari. Ya es bastante absurdo que un partido de izquierda pacte con nacionalistas (decir de derecha es redundante). Pero con la extrema derecha... es hasta feo.

Las consecuancias políticas: que los abertzales más extremos --no los hay moderados-- tendrán discurso para serlo más. Que el PSOE volverá a ser rehén de los faescistas después de rendirse al acoso mediático, en lugar de hacer rehén al Lehendakari de su minoría.

Las consecuencias sociales y educativas: que con tal de sentarse en el sillón del poder vale todo y se puede pactar con quien sea. Incluso con los que decían que no había diferencia entre Zapatero y De Juana, o los que directamente le llamaban terrorista.

No me dirán que eso no es más dañino que jugar a Halo o a Call of Duty.

Personalmente preferiría a veces que la política española fuera un videojuego. Por lo menos podríamos apagarla.

jueves, 5 de marzo de 2009

El Laberinto Vasco y la Democracia.

Ahora, veamos:

Si el Lehendakari de la Enterprise quiere gobernar por el hecho de ser la formación más votada, lo puede hacer, pero sabiendo que sus pactos tendrán un coste interno y externo muy alto y en facetas que el tripartito desconocía. Igualito pactar con IU-EB que con Aralar. Marrón.

Si López quiere ser Lehendakari en lugar del Lehendakari –sueño dorado del PSE—tendrá que pactar con el PP, lo que tiene una mala explicación en el resto del Estado, en el que la gente todavía cree que unos representan a la izquierda y los otros a la derecha. Además, un pacto por el sillón PSE-PP (la invitación a EB será elegantemente rechazada si mis amigos de allá siguen siendo como eran) se levantarán en el paranoico mundo nacionalista los sentimientos de “otra vez los españoles” o, como se nos llama ahora, “constitucionalistas”. El fantasma del frentismo, digan lo que digan unos y otros, está ahí. Marrón.

En mi más que humilde opinión todo viene de la distorsión del panorama político vasco, determinado ab origine por el mal llamado problema del “entorno” próximo a ETA y su exclusión del ámbito electoral. La malhadada Ley de Partidos, fruto del totalitarismo del PP de Aznar, de la desconfianza que siente la derecha (PP y PSOE) respecto de la fortaleza de la democracia para protegerse a sí misma e imponerse a las soluciones violentas y de una especie de venganza del amigo de G.W. porque ETA no le permitió ser “el hombre que acabó con el terrorismo” –de ahí que no permitiera después el diálogo iniciado por el primer Gobierno Zapatero—es la que hace que las soluciones de gobierno en Vitoria-Gasteiz sean pastiches, suturas y cambalaches.

Me explico:

1. Va contra cualquier lógica querer que el independentismo se sume al juego democrático expulsando a sus votantes y a sus representantes de dicho juego. La Ley de Partidos refuerza y legitima la resistencia antisistema, en la medida en que expulsa de éste nada menos que a ciento cincuenta mil votantes.

2. Es imposible ofrecer una salida política a la lucha armada desde la prohibición de participar en la decisión política. Creer que todos los independentistas están de acuerdo con el tiro en la nuca es como creer que los católicos del PP están contra el divorcio.

3. Jamás habrá, en estas condiciones, un sujeto político legitimado para mediar en el conflicto armado, lo que hace de éste algo irresoluble por definición. Sin el puente que representó, por ejemplo, el Sinn Féin la paz en Irlanda hubiera sido imposible, como el fin del Apartheid –con todas sus dificultades—hubiera sido imposible sin el espíritu mediador y pacifista de Mandela. Si su movimiento hubiera estado proscrito la negociación hubiera sido imposible por falta de interlocutor.

4. El agravio comparativo entre el trato que se dispensa a los abertzales que no condenan el uso de las armas y el que se destina hacia partidos de carácter falangista, fascista, nacional-socialista, etc. es notorio. Tanto, que hace sospechar a los extremistas abertzales si la Ley de Partidos sólo tiene aplicabilidad contra ellos y, por tanto, contra el País Vasco.

5. Es cierto que Las diversas formaciones pseudo-lideradas por el pobre Otegui no son el Sinn Féin, en la medida en que aquéllas no tienen el poder político ni de liderazgo sobre ETA que sí tenía éste sobre el IRA. Incluso aunque no fuera verdad que Otegui era el guiñol de ETA lo parecía. Pero para deslegitimar a Otegui y al mal llamado brazo político de ETA el poder tenía medios sobrados sin recurrir a la proscripción del voto libre y secreto.

6. Es incomprensible que cualquier político español de cualquier tendencia entienda perfectamente que la solución para cualquier conflicto armado o potencialmente armado pase por la negociación política y la inclusión de los violentos en las instituciones y no aplique lo mismo en Euskadi. Lo que vale para Palestina, Irán, Corea,... ¿no vale para ese rinconcito de Europa? Y créanme: ETA no es Hamás. Y para miles de vascos la lucha de ETA contra España es tan legítima como la de Hamás contra el Estado de Israel. Esto puede fastidiar, pero es un hecho que no se soluciona negando la existencia política de esos miles de personas. Y tiene que entrar en la cabeza de quien quiera tomarse la molestia de acabar con el problema.

En el fondo, creo que a los grandes partidos y al mal llamado “entorno” ETA les viene de miedo. A unos les ha supuesto una continuidad ininterrumpida en el poder durante más de una generación. A otros, como moneda de cambio para presentarse como los auténticos garantes de la identidad nacional y de la estabilidad de las instituciones. A los últimos, para seguir matando o justificando asesinatos tan políticamente relevantes como el de un empleado de peajes. Luego querrán hacerme creer que estos se cargaron a Carrero. Amos anda.

Yo creo que, en el fondo, todo el mundo está tan contento. Excepto los que notamos esa herida democrática que no para de sangrar.

Nota: por más que se quiera evitar llamar “conflicto armado” a lo que hay, lo es. Porque hay dos bandos y ambos utilizan las armas. Y otra cosa: espero que caiga todo el peso de la ley sobre los presuntos torturadores de los presuntos responsables del atentado de la T-4. Es lo que faltaba. Que Zapatero herede las formas que llevaron a González al desastre. Porque Zapatero ya sólo es sus formas...

miércoles, 4 de marzo de 2009

Elecciones y perplejidades. Galicia y Otros Desastres.

Es notable lo mucho que manejan los analistas políticos y periodísticos (a menudo hibridados en un solo ente que habla despacio y con voz engolada) números e indicios sobre los resultaods electorales sin dar un sólo contenido sencillo, elegante y que explique lo que sucede de manera que se corresponde lo que ocurre con los electores. Creo que es precisamente porque la dictadura del número impide a los investigadores políticos poner la oreja entre los electores y darse cuenta de que el mundo de la estadística sólo muestra los síntomas, no las disfunciones. Como los termómetros, te dicen que tienes fiebre, pero no hay manera de saber de dónde procede la infección mirando solo la línea graduada. Hay otras maneras de analizar las cosas que pasan en una urna.

Por ejemplo:

1. Es un error periodístico y político –especialmente en campaña-- pensar que un personaje como Baltar puede ser atacado afeándole sus insultos personales, sus calificativos, como “maricón”, “maltratador”, etcétera. Porque el público que le escucha y le ríe la gracia habla así, piensa así de su vecino o de su cuñado, desprecia a los diferentes, suele ser xenófobo y fascista de cuore. Así que el exabrupto y el desprecio da votos, entendámoslo de una vez por todas; afear su conducta no, porque coloca a quien lo hace en una posición chillona y ridícula. El único contraataque posible es hablar, por fin, de los muy virtuosos políticos del PP a los que se rescata de un burdel extranjero, que viajan a una toma de posesión con su joven efebo después de clamar contra las bodas homosexuales, de los que no respetan ni un sólo mandamiento mientras acuden a la misa de domingo, etc. Se ha hablado poquísimo del corsé de Pedro Jota, y es uno de los episodios que en democracias avanzadas hubieran acabado con la credibilidad y el poder oculto de cualquier director de un medio de prop... de comunicación.

2. La clave del discurso de la ultraderecha (en España la única derecha moderada es la del partido que ahora nos medio gobierna) siempre ha sido la victimización y el mostrarse acosada por oscuras conspiraciones. Mientras enviaban a millones de personas diferentes (no sólo a los judíos, sino a los homosexuales, a los gitanos, a los comunistas, a las lesbianas, etc.) a una muerte seriada, eficaz, genocida, Hitler y Goebbels se mostraban a sí mismos y a Alemania víctimas de un acoso de oscuras fuerzas, que querían acabar con la inmaculada pureza y las buenas intenciones de paz y prosperidad de su Alemania. Franco empleó literalmente el mismo discurso: recordemos la conspiración judeo-masónica, el contubernio de Munich, la eterna soledad del Imperio frente a las potencias liberales, y un largo etcétera de paranoias legitimadoras. Sus herederos naturales son ahora víctimas de una persecución judicial en connivencia con el poder totalitario de la izquierda, haciendo que unos gestores liberales, serios y comprometidos sean sospechosos de haber puesto el cazo. Antes, la conspiración del 11 de Marzo, en la que un gobierno que batió todos los records de la desfachatez, de la mentira y del insulto a la inteligencia ciudadana se presentó como víctima inocente de una toma de poder oscuramente pactada con los enemigos de la democracia y del Estado. Siempre hacen lo mismo. Y siempre pican.

3. La izquierda siempre está en inferioridad respecto del juicio público precisamente porque tiene –y se le admite—la superioridad ética. Que roben los caciques y los de toda la vida, vale. Pero cuando roba la izquierda es imperdonable. Porque además lo hace peor, con la imagen chapucera del advenedizo, del que de pronto lleva anillos de oro, o se sube al yate, o lo que sea. Pues para eso, que roben los de siempre, que al menos no van dando lecciones. Entre eso y que el Gobierno de Galicia o no hacía nada o de lo que hacía no se enteraba nadie, porque no se publicitaba, pues ya tenemos un resultado.

4. En el país Vasco todo lo que no se lea en clave de independencia/no independencia no hay manera de entenderlo. Dejo para otro momento lo mal que me sienta escuchar juntas en una frase “izquierda” y “abertzale”. Recomiendo la lectura paralela de Sabino Arana y Adolf Hitler para abrir boca. Si no fuera porque sé que es imposible, para mí que se corregían los textos el uno al otro y quedaban de vez en cuando.

5. La izquierda no tiene sentido del humor. No son capaces de conectar con el cachondeo, con la rabia, con las vísceras de los electores, y menos este Partido Socialista que se la coge con papel de fumar y con esta Izquierda Unida, que... bueno, ya sabéis. Recuerdo que en las elecciones Andaluzas del 98 el punto de apoyo fundamental de la candidatura de Cháves era la reivindicación del censo y la dotación correspondiente del Fondo de Compensación para Andalucía, a la que el gobierno de Aznar se negaba, evidentemente. El muñeco del guiñol de Cháves repetía continuamente “¡Quiero mis minolles!”. Yo propuse hacer camisetas para que en los actos públicos y en los mítines los partidarios llevasen en ellas esa frase: “¡Yo también quiero mis minolles!”, haciendo que el chiste y la caricatura fueran un elemento a favor de la campaña y, de paso, que la guasa fuera una aliada. Mis compañeros de asesoría me dijeron que estaba loco, que no era serio,... Cuando, a dos días de las elecciones, mencioné la idea a la gente de Chaves tomando unos pinchitos se llevaron las manos a la cabeza: a Chaves le hubiera encantado y a ellos también. Pero...

Continuará. Esta vez profetizaré sobre las europeas.

Nota: para los que estéis pendientes de “Las Fábricas de Asnos” os diré que mi hijo mencionó que las tres grandes pirámides de Gizah parecen reproducir exactamente el alineamiento de estrellas de la constelación de Orión (Osiris para los egipcios). Una compañera preguntó “¿Y qué es el cinturón de Orión?” Respuesta de la profesora: “Un templo, me imagino”. Échale hilo a la cometa. No ha visto (mucho menos leído, supongo, la novela de origen) Blade Runner.

viernes, 27 de febrero de 2009

Las Fábricas de Asnos (II). Y esto ya es Personal.

Mi hijo está estudiando, creo que en “Sociales” –ya no me aclaro con las denominaciones modelnas—, el antiguo Egipto. Es una civilización que no le llama la atención tanto como Grecia y Roma, seguramente por desconocimiento y porque de pequeñito le daban miedo las momias, o vaya uno a saber por qué. Cuando vino después de la primera clase sobre el tema me dijo que había preguntado por los números en el Egipto antiguo, y que su profesora había eludido la respuesta, diciendo que, de momento, estaba explicando lo básico.

Yo no tengo problemas con las momias y soy un poquito freak del asunto, así que le dibujé en un papel los jeroglíficos numerales. Siempre he creído que las personas que no se interesan por Egipto se engancharán a ello a través de su escritura misteriosa, evocadora, mágica ("la mordedura del pato", lo llaman los egiptólogos). Pero también porque tiene un punto naïf, inocentón y esquemático que tiene que atraer por fuerza a los que seguimos siendo un poco críos. Así que, además, hicimos algún cachondeo a cuenta de los números, porque el número diez mil se escribe dibujando una rana o un sapo y, a partir del millón, para explicar la idea de millón, o “muchismo, muchismo” (infinito), el signo es un señor abriendo los brazos como los pescadores cuando mienten sobre el tamaño de lo que han pescado. Como queriendo decir. También le conté que, para los egipcios antiguos, los signos escritos representaban la cosa viva, la realidad animada. Así que cuando escribían un león o una serpiente, los partían por la mitad, por si un ataque. Más risas y la conciencia de la importancia de la escritura para una cultura en la que todo era sagrado, todo estaba animado, todo era trascendente.

El caso es que mi muchacho llevó los dibujillos numerales a clase como aportación. La respuesta de su profesora fue, mientras rechazaba el papelito, “eso ahora no interesa”.

Esta cretina será de las que, cuando le pongan un micrófono en una radio o en una cena con amigos, explicará lo muy estresada y desmotivada que está porque sus alumnos no tienen interés ni motivación. Será la que, cuando me entreviste con ella, pensará que soy un ente que se ha reproducido sólo para molestarla colocando en su puesto de trabajo a un molesto enano cabezón.

¿Cómo es posible que no pases una clase dibujando los nombres de los chicos en jeroglífico, explicando los grandes monumentos como lo que son: grandes campañas publicitarias en un soporte que ha durado cinco mil años? ¿Como es posible no ponerte a estudiar la momificación, los vasos canopos en la que “archivaban” los órganos de las personas importantes por si los necesitaban en su viaje ante Anubis? ¿Cómo no va a interesar a los chavales de 13 años ver que la mitad de los cómics que leen o ven en la tele son trasuntos y herederos de los dioses y diosas de cabeza animal? ¿Cómo no fascinarles con las medidas de la pirámide de Khu-Fú (Keops, para los del plan antiguo) y cómo las grandes pirámides reproducen el cinturón de Orión, antes de Osiris? ¿Cómo no contarles que las obras sacras de los egipcios son tan increíbles que hay investigadores que defienden que los extraterrestres echaron una mano?

El Antiguo Egipto puede ser todo menos aburrido, como Grecia, como Roma, como cualquier historia épica con sus buenos, sus malos, sus luchas de titanes, sus maravillas tecnológicas. La manera de escribir, de numerar, de expresarse, de construir, de concebir el mundo... todo eso se puede relacionar con su propia vida, con cosas que les parecen muy modernas pero que ya existían o se apuntaban en los mundos antiguos. No sé... un montón de cosas.

Claro que, a lo mejor, uno tiene que sentir esa pasión por la historia, por el conocimiento, por lo que puede fascinar a los chicos y las chicas, por encontrar la manera de comprometerles con mundos misteriosos, llenos de maravillas asombrosas, que son nuestra herencia y nuestro lujo.

¿Cómo hago ahora para que mi hijo respete a esa profesora? ¿Cómo hacemos para que se respete a sí misma y a la profesión que desempeña?

Qué lástima. De verdad.

Nota: En un mundo que todavía recordamos, el Cura, el Maestro, el Médico y el Farmacéutico no sólo eran instituciones respetadas porque su formación les daba un estatus superior. Además, se consideraba –y ellos lo asumían-- su desempeño como vocaciones, no como profesiones. De manera que hacían muchas cosas y atendían muchos asuntos que sobrepasaban de largo sus funciones. Ahora, todos somos profesionales y no hacemos cosas que no vayan estrictamente recogidas cen nuestro estatuto profesional “porque no nos pagan por eso”. Aún no hemos hablado con la cretina, pero seguro que nos saldrá con algo parecido. Al tiempo.

jueves, 26 de febrero de 2009

El Ruido y la Furia. Y una cría muerta.

Dicen que en las instrucciones de los microondas estadounidenses hay una advertencia específica que indica a los usuarios no meter a animales domésticos dentro, porque sería fatal para ellos. Dicen también que esto se debe a que alguna o algunas personas que desconocían cómo funciona un microondas metieron a sus mascotas a secar y que demandaron --¡y ganaron!—a los fabricantes por no haber indicado específicamente que no se pueden meter dentro seres vivos.

A nadie se le ocurrió demandar al usuario por inculto, a sus maestros por no haberle enseñado cómo funciona un microondas, etc. Aunque suene elitista, yo hubiera demandado al usuario, a los jueces y al jurado por gilipollas, por ignaros y por llevar la farsa judicial al abuso y al ridículo.

Dicho sea de paso, el que haya un sólo imbécil que mete a su gato en su microondas implica que toda la industria de electrodomésticos tiene que incorporar las nuevas instrucciones, retirar las antiguas, cambiar el empaquetamiento y multiplicar los gastos que, finalmente, repercutirán en el precio. Insisto: me da igual que el caso sea real o no; todos lo tenemos por plausible, así que funciona como hecho cultural.

El otro día ví a un usuario de este estilo nada menos que en mi Palacio de la Moncloa pidiendo una reforma constitucional para introducir la cadena perpetua, iniciativa inmediatamente aplaudida y asumida por los faescistas y Pedrojeta, bajo el argumento tan español de “esto no se puede consentir” o “esto clama al cielo”. Porque los irreflexivos, los incultos y los dolientes no quieren oir hablar de justicia, quieren (y confunden) venganza y castigo. Quieren tirar por el sumidero los derechos humanos, el concepto de reinserción, la carga inasumible para sus mentes estrechas –aunque frecuentemente religiosas—del perdón y la reconciliación, de la oportunidad de redención.

Y es que yo lo siento mucho, pero no trago con la película mediática de los incendiarios telecinqueros, corazonistas y pedrojoteros. Porque me faltan incluso algunos datos que me parecen importantes y que, si hubiera sido periodista (o similar) hubiera preguntado en las tertulias en las que buitres y presas fueron invitados a todo correr. Veamos:

¿Estas familias son modélicas y han educado a su hija en la responsabilidad? ¿O la panda de amigotes con los que esta chica salía son unos pastilleros violentos que pierden el control cuando se colocan? ¿Conocían estos padres a las personas con las que salía su hija y sabían sus lugares de reunión, los locales que frecuentaban, las actividades a las que dedicaban sus salidas? ¿Es posible que estos padres no hayan enseñado a su hija a seleccionar sus compañías, a advertirla frente a personas de la calaña de sus asesinos, a ser responsable y limitar su tiempo de ocio a actividades seguras y limpias? ¿Cómo era su relación con su hija: la conocían, sabían que estaba con personas que podían poner en peligro su vida? ¿Y si la película es que a una hija fuera de control le gustaban los malotes mayores que ella y los botellones, y la juerga y el sexo ocasional y las madrugadas descontroladas y a todos, esa noche, se les fue la mano con el alcohol y la cosa acabó como acabó? (Digo: esto me lo estoy inventando, pero... pero no me gustan las cosas unidireccionales).

Porque ser víctima –siquiera vicaria—se convierte, inmediatamente en motivo de santificación, de pureza, de bondad irreprochable, de existencia sin mácula. Y no digo que no sea así: digo que no tiene por qué ser así. Digo que asesino, encubridores y víctimas no son sino productos de una cultura, de un contexto y de unas determinaciones de las que esos padres forman parte. Y que no tienen derecho a mirar siempre hacia afuera para acabar con la rabia encerrando al perro de por vida.

Así que este señor, para quien es más importante su hija que la civilización, la justicia y la ética –cosa comprensible en el dolor de un padre, pero que me queda lejos cuando hablo de los palmeros de la derecha—se planta en la Moncloa y:

a) Le reciben. Espero que sean recibidos los padres de los jóvenes que se matan contra una farola y que pidan la prohibición de las farolas, por ejemplo. de hecho, creo que voy a pedir una entrevista con el Presidente para pedir que no se instaure la cadena perpetua. A ver qué pasa.

b) Nadie pareció explicar a ese padre que nuestro sistema judicial está pensado, como en todo estado de Derecho, para la reinserción y la recuperación para la sociedad de las personas desviantes. Que una condena de 30 años es de hecho una cadena perpetua. Que, seguramente, en la cárcel se hará aún peor persona, con lo que su vida se habrá perdido ya irremisiblemente.

c) Que nadie tiene derecho a hacer la justicia a su medida, y que la ética se aplica con la cabeza y no con las vísceras, conquista que ha costado a la humanidad siglos de sangre, de lucha y de fracaso de las políticas judiciales a las que este señor es proclive.

d) Que nadie le explica –quizá porque de algún modo lo sabe, quizá por incultura, quizá por el dolor—que él también es culpable de la muerte de su hija. Como yo. Como toda una sociedad que debería reflexionar sobre sí misma para ser capaz de acompañar a un padre en el suplicio, pero no mostrar compasión con un ciudadano cabreado que no tiene ni juicio ni autoridad moral para cepillarse el Imperio de la Ley por su caso particular.

Pero Zapatero es así. En vez de esperar al funeral y condolerse brevemente con las familias, va y recibe al padre vengativo y abre un debate inútil, estéril y malintencionado, sobre la cadena perpetua que va a desgastarle inútilmente y que va a volver a distrer la atención de la mierda acumulada por los puros de corazón y los justamente indignados usuarios de microondas del PP.

En lugar de decirle al buen señor que reformar la constitución porque le han matado a la hija es una salvajada y un acto de venganza estéril y antidemocrático, le dice que es difícil.

José Luis, tío, que Aznar se pareciera a Chaplin no quiere decir que tú seas Harold Lloyd. Deja de meter la pata, coño. Y dile a los que meten a sus mascotas en el microondas que la culpa también puede ser suya.

Próxima estación: la pena de muerte.
Al tiempo.
Nota: No quiero decir con todo esto que el asesino no sea un asesino. Quiero que caiga sobre el asesino y sus cómplices todo el peso de la ley. Pero de la ley, no del hígado, ni del linchamiento en la plaza pública.

viernes, 20 de febrero de 2009

Los Peligros de la Pureza.

Cuando el PSOE se enredó en los escándalos promovidos por sus enemigos internos y externos, Julio Anguita hizo un análisis curioso de la situación, aportando a nuestra triste política nacional dos conceptos que luego se revelaron tragicómicos: “las dos orillas” y el “sorpasso”.

El PCE vió la oportunidad de morder la yugular de los socialistas y, aumentando las contradicciones del sistema aliándose con el PP de Aznar en momentos y escenarios puntuales, la de sobrepasar o, al menos, asustar al Partido Socialista.

Esta política desconcertó a mucha gente dentro de la coalición de Izquierda Unida, cuyo corazoncito izquierdoso veía feo juntarse con el caudill... digooo... con Aznar simplemente por motivos de aumentar la cuota de votantes. Al tiempo, hubo un proceso de “clarificación” dentro del partido, de tal manera que, para recuperar las verdaderas esencias, se recurrió a “quien no está conmigo está contra mí”, a la vuelta a la pureza doctrinal y a la selección de los “verdaderos”. Como el propio Anguita dijo en una entrevista, quedarían pocos, pero serían los buenos, los auténticos.

El resultado: muchas de las llamadas sensibilidades de IU se vieron apartadas, se largaron al enemigo natural o se quedaron por lealtad al proyecto fundacional pero sin renunciar a dar cera a una formación que tendrá –creo—uno o dos millones de votos potenciales más de los que realmente consigue en las muy amañadas y bipartidistas legislativas.

Digo todo esto porque el papa Ratzinger está encabezando un proceso de purificación muy parecido (comunistas e Iglesia siempre han tenido mucho en común: partieron de una idea fundacional, construyeron un dogma que violaba dicha idea y luego construyeron patíbulos para los disidentes). El problema es que purificación significa siempre exclusión, así que la cuota de mercado se va reduciendo aunque aumente la fidelidad a la marca de su clientela.

Y es que la historia es tozuda: si un movimiento quiere tener éxito, como vió San Pablo, tiene que sumar corrientes y sensibilidades que no comparten el núcleo ideológico ni pragmático de la ideología fundadora: nadie podía ser menos cristiano (en el sentido judío del término) que un griego de Alejandría, ni nadie puede ser menos marxista que un empresario pequeño-burgués que deslocaliza su producción. Tarde o temprano, la diversidad y pluralidad de corrientes trae consigo la lucha por ocupar los espacios de poder dentro de la institución y la pérdida de la oferta ideológica a cambio del mantenimiento de la institución. Además, esas corrientes van creciendo y pretenden asumir protagonismo y cuotas de poder dentro de la misma, con el fin de acercarla a sus bases.

Cuando esta diversidad amenaza con borrar la identidad de la institución o provoca luchas internas, se prevé una crisis. De modo que la tendencia puede ser reincorporar a todas las sensibilidades dentro de una idea re-fundacional, aunque excluya a ciertas minorías en el proceso, o bien la posición más conservadora: volver a los orígenes institucionales, recuperar los mores y la moral de la tradición.

Cuidado: no se vuelve a la idea fundacional –en el caso de la Iglesia no se vuelve al Cristo; los estalinistas nunca vuelven a Marx--. Se vuelve la mirada al momento en que la institución haya tenido más poder, a la época maravillosa de los buenos y viejos tiempos. De ahí que la purificación ideológica se convierta en purificación ritual y que las personalidades que se buscan sean lo más cercanas posible a los valores y percepciones de la época en la que el movimiento ejercía el máximo poder.

Es decir que Benedicto lo que quiere no es volver a la Iglesia primitiva, a la iglesia de la caridad, del Cristo amor y redención. De lo que se trata ahora es de volver a la iglesia de Trento. De proponer la teocracia como sistema de gobierno. De renegar de la liberación laica. De asimilar los ideales republicanos al nazismo. De poner a la mujer en su sitio. De recuperar a los lefevbrianos aunque sea a costa de perdonar pecadillos como la negación del Holocausto.

Y en ello estamos. Eso sí: seguro que los que queden serán muy puros. Y a mí personalmente me da pánico la pureza. Debe ser de las palabras más pronunciadas por Hitler y Goebbels en todos sus discursos. Eso me imagino que también lo sabe muy bien el buen pontífice.

Nota para aburrir. Los puentes fueron un descubrimiento clave en la historia, puesto que fueron el secreto de la prosperidad económica y de las comunicaciones del mundo antiguo. Tan importantes como la rueda o internet. Se creía que tal triunfo de la humanidad sobre la naturaleza podía incluso ofender a los dioses y el vulgo, como es habitual, pensó que aquéllas obras espectaculares tenían que ser obras del maligno en las que habitaban espíritus ofendidos por la soberbia humana, como nos pasa ahora con el ordenador, por ejemplo. De modo que se dedicaron unos funcionarios religiosos a aplacar la ira de los genios de la naturaleza y de los dioses, “tendiendo puentes” entre nuestro mundo y el suyo, negociando y haciéndonos perdonar por sobrepasar los obstáculos de la creación. Este cargo metafórico, arquitecto de las relaciones con lo sobrenatural, fue espiritualizándose –y burocratizándose—hasta que el máximo responsable de las ceremonias cívico-religiosas fue nombrado “pontifex maximus”, es decir, el jefe de los que tienden puentes. Título que más tarde asumieron los emperadores y que los papas cristianos asumieron cuando se hicieron con la corona del Imperio. Bueno, pues no veo yo al papa Ratzinger, precisamente, muy proclive a tender puentes. Y menos si se dedica a readmitir a dinamiteros. Como decimos siempre: pobres de nosotros si no hay un cielo, pero pobre de él si hay un infierno.

Vale.