jueves, 7 de mayo de 2009

Teologías accidentales.

Hace muchos años que, de manera cíclica, se edita una “Enciclopedia” o una “Antología” del Disparate. Son libritos muy populares en los que un profesor con espíritu friki dedica gran parte de su tiempo a recoger las animaladas que sus alumnos dicen en los exámenes, completadas con otras de cosecha ajena.

En muchas ocasiones, no obstante, encuentro en esos aparentes dislates –que parecen provenir no sólo de no tocar un libro ni por el forro, sino de angustias, miedos o preocupaciones personales, o de ejemplos mal apuntados—materia de reflexión sobre muchos asuntos.

Algunos simplemente son la envidia de Groucho Marx:

“Dos rectas paralelas son las que nunca se encuentran a no ser que una de ellas sea rebelde”.

Como dice el Evangelio, si sabía lo que estaba haciendo, es un genio, si no lo sabía es un asno. Pero tiene mucha gracia.

Otros dicen verdades como puños, por más que el profesor no sepa verlas:

Las Guerras de Religión en Francia.

Eran que si tú creías en Dios, te pegaban un par de tortas, y si no creías en Lutero te las pegaban también.

Pero otros tienen un fondo mucho más curioso. Transcribo:

¿Cuándo nos hacemos hijos de Dios?
Cualquier día de estos.

¿Cuántas personas hay en la Santísima trinidad?
Tres: Padre, Hijo y Madre.

¿Qué es la Santísima Trinidad?
Un problema difícil de resolver.

El Padrenuestro.
El Pan nuestro de cada día dánoslo de hoy.

En la primera, hay un tratado sobre la escatología mezclada con la inclusión entre los justos. Probablemente con algo de miedo al Juicio. Lo que más me alegra es que ese alumno o alumna está, al menos, planteándose si decide o no tener a Dios como padre, a no ser que crea que el lo va a decidir sin su consentimiento. Vamos, que se cierne.

Lo de Padre, Hijo y Madre está tan cerca de los Ebionitas y de la discusión sobre el Espíritu Santo como elemento femenino y el famoso Logion (“Mi Madre, el Espíritu,...”) citado por Clemente y algunos Evangelios gnósticos que da escalofrío. Es cierto que el chaval o la chavala ha decidido simplificar un pelín el misterio y llevarlo a lo que conoce. Pero yo no tiraría la primera piedra.

Sobre “el problema difícil de resolver”... bueno, es realmente brillante. Escueto. Pero brillante. Si además se enteró de que es un misterio, el chaval decidió que con lo que no pueden los teólogos él, menos. Otro que merece, por lo menos, el aprobado por aproximación.

El último es el fracaso patente del mensaje conciliar. El consumismo se ha adueñado de las pobres cabezas de nuestros hijos, y ven a Dios como un repartidor de Bimbo o un tendero honesto y con control de calidad. Bueno, menos es nada, ¿no?

Os dejo el último, que me hizo casi caer de la silla:

Dí cuál es el masculino de Oca.
Parchís.
La referencia es: Rodríguez Plasencia, J.L.: Gran Enciclopedia del Disparate; Ed. El Papagayo, Madrid, 1991 (5).

miércoles, 6 de mayo de 2009

El Zoo Vasco.

Uno de los errores históricos que, a mi juicio, cometió la izquierda en la transición, fue asociar el final del franquismo con la aceptación de los nacionalismos como seña de pluralidad y diversidad frente al monolítico estado fascista. En esa inercia de “anti” que se instaló tras la muerte del dictador, parecía que había que aceptar, incluso promover, cualquier cosa que éste y sus acólitos habían prohibido, perseguido u ocultado.

De manera que se aceptó de manera acrítica que la España futura, sin modelo federal y bajo un régimen que el propio dictador había instalado como legitimador de su continuidad, tendría que hacer equilibrios –inútiles—para tratar de moverse entre la sacrosanta unidad de la patria y las reivindicaciones históricas, y violentas, de un porcentaje extremadamente pequeño de la población. Incluso el sistema electoral se diseñó para que el voto de los que creen que ser un embrión fecundado en un sitio determinado conlleva una unidad de destino en lo universal valiese más que el de las por entonces muy movilizadas masas obreras.

No creo que sea casualidad, aunque se reflexiona poco, el que los nacionalismos más destacados –incluido el gallego—se nutrieran de las filas ultracatólicas y de la derecha burguesa y aun de la ultraderecha campesina, para quienes el terruño, las tradiciones más legendarias (muy a menudo inventadas o tergiversadas, como toda mitología, religión o creencia de clan) y hasta las costumbres culinarias eran más importantes que el avance social o la aceptación de la igualdad, la fraternidad y la libertad. Es decir, lo mismo que había ocurrido y ocurre con el nacionalismo ultracatólico del Movimiento Franco-falangista Tómense la molestia de leer en paralelo a Sabino Arana, a José Antonio Primo de Rivera y a Adolf Hitler --bueno, y la sección de opinión de La Razón o El Mundo-- y verán lo que quiero decir. O escuchen a un catalán sorprendido de que en las dos Castillas y en Madrid haya agua e, incluo, árboles. Yo conozco uno que hasta admitió, con los ojos abiertos como platos, haber encontrado en Madrid “gente muy maja”, como suena. El caso contrario también se da con frecuencia, por supuesto, y también lo he visto.

Los que habíamos mamado la izquierda de vocación internacional e internacionalista, en la que el poder debía conquistarse de acuerdo con la marca de clase y no por la ovárico-espermatozóica, asistimos perplejos a los trapicheos y coqueteos de comunistas y socialistas con las derechas independentistas. Al principio, hasta nos daba la risa floja escuchar que ETA era el brazo armado de la izquierda abertzale, porque lo considerábamos, al menos, un oximoron tan extraño al saber político y al sentido común como un nazi demócrata. Haberlos, háylos, claro, pero esa es otra historia.

De aquéllos polvos vienen estos lodos, en los que las fronteras entre la democracia y la partitocracia se han borrado para siempre, y en el que dejan de contarse cien mil votos (nada menos) porque no nos gusta lo que defienden unos cuantos: confiamos tanto en nuestra profundidad democrática frente a los terroristas que lo único que se nos ocurre para combatir su base social es prohibir su participación institucional, negándoles el acceso a la normalización política que, seguramente, sería la única manera de deslegitimar su actividad al margen, precisamente, de las instituciones. Lo más grande es que esto se sabe y se ha apoyado para otros casos fuera de nuestro país, pero aquí no hay manera. Sorprendente.

Ahora asisitimos, entre parabienes de unos y rabietas de otros, a una investidura de Patxi López apoyado en los votos de los que anteayer le llamaban terrorista amigo de los terroristas. A un ex-Lehendakari que se ha acogido al aut caesar, aut nihil (o César, o nada, para los del Plan Nuevo), despreciando a los votantes a los que debe su posición política y mediática. A una presidenta del Parlamento que más les toca los genitales a los de su cuerda. A un coro españolista que aplaude la unión antinatura de los que trataron de impulsar un acuerdo pacífico con los que lo bombardearon. Izquierda Unida se ha abstenido, y eso que viene de gobernar con el PNV, a quien esa unión no le parecía tan antinatural ni ilegítima hasta hace tres meses como a mí.

Lo bueno de todo esto es que, en el fondo, es divertido cómo la izquierda pierde identidad, cómo las derechas acaban uniéndose porque el objetivo es el poder para sus cuadros y cómo los nacionalistas no tienen discurso político que ofrecer si no es que el único poder legítimo es el que da ser “auténticamente” vasco.

¡Qué bien les viene a todos que ETA siga existiendo! Sin ETA, ¿qué serían? ¿Qué tienen que ofrecer a los ciudadanos? Eso sí que no se lo perdono a esos descerebrados que juegan a héroes inmarcesibles con boina: que mantengan y legitimen a estos politicastros. Si abandonaran las armas dejarían con el culo al aire a más de uno y más de tres.

lunes, 4 de mayo de 2009

Desconocidos. La otra democracia.

No es un tipo muy alto, ni tiene ningún rasgo especial. Joven, es de estatura normal tirando a bajito. Su cara es una cara típica estadounidense, quizá la que atribuímos a la gente de Milwaukee, con aspecto nórdico, rubio. Se mueve siempre en la tangente del encuadre de las cámaras, si éstas se cruzan con él por casualidad. Se llama Jim Wilkinson, que tampoco es un nombre con muchas resonancias, si no fuera por las cuchillas de afeitar.

Es un tipo que nunca se ha presentado a unas elecciones, ni ha estado en ninguna lista de políticos prominentes, ni es una celebridad mediática. No ha protagonizado, que yo sepa, un solo titular a cuatro o más columnas, ni ha sido entrevistado por Jay Leno ni por Larry King. Si llega a estar en una sala, se le verá en la útlima fila, con uniforme si está en el Centro de Medios de Iraq o con una camisa azul celeste y pantalones dockers, confundido con los demás si es en otro lugar.

Y sin embargo es la persona que habla por la boca de Cheney, de Bush, de Condoleeza, de Colin,... hasta de esa parodia de la caricatura de un muñeco de guiñol que es nuestro ex-presidente. Su curriculum es brillante: es el ideólogo y organizador de todas las “noticias” y “reportajes” que se han visto en las televisiones occidentales sobre las fingidas causas y la realización de la guerra de (contra) Irak. Es el organizador y factotum del centro de comunicaciones que el pentágono montó sobre el terrenos para centralizar la información sobre la guerra. Fue el que montó las “espontáneas manifestaciones” que impidieron el recuento de votos en Florida cuando el hermano de G.W. regaló a éste su presidencia. Es ahora director de comunicación del GOP, el cuartel general republicano. Es más cosas, pero con estas creo que vale.

Lo que quiero decir es que personajes como este no son votados. No emergen de la voluntad popular, ni del sufragio universal. Nacen de despachos donde se toman las decisiones que después ejecutarán los tristes hombres que se dicen políticos y que no son más que los ejecutores de quienes realmente ostentan el poder.

Seguro que Jim Wilkinson tiene a alguien por encima de él ¿quién no? Pero esos que le sostienen, que lo han puesto ahí para decirnos cómo pensar no han sido elegidos por nadie. En España, hay epígonos de este personaje pero, afortunadamente, aún son unos chapuzas.

Todo llegará.

P.S.: el documental “Massive deception Arms” cuenta todo lo relativo al frente mediático de la guerra de (contra) Irak y el papel de este y otros peronajes en el engaño (“deception” tiene ese sentido: la traducción ha vuelto a ser traición). Desafortunadamente ni el libro ni el video vienen referenciados en Google. Pero esta tarde, a las 15:00 repiten el documental en el Canal Historia. Daré la referencia.

sábado, 11 de abril de 2009

Addenda sobre el Aborto y una cuñita.

Cuando uno ve las manifestaciones de los anti-abortistas, o las soflamas curiales contra la Ley de la Interrupción del Embarazo resalta mucho que hacen parecer que los que estamos a favor de dicha ley estamos a favor del aborto. Y no es verdad: lo que estamos a favor es de que, si una mujer decide interrumpir el embarazo no tenga que ir a la cárcel. Eso es todo.

Mutatis mutandis, lo que de verdad defienden los ultrafaescistas y los nazional-católicos (no, no es una errata) es, por tanto, la penalización y, por tanto, el castigo de la sociedad civil hacia las mujeres que deciden interrumpir su embarazo. La versión moderna de la hoguera, como suena. No les basta el sufrimiento físico y moral. Además, la cárcel y la exclusión social o el riesgo de su vida si acuden a clínicas no reguladas... O, como en tiempos, los ricos a Londres.
¿A que visto así es más sencillo apoyar una ley de despenalización?
P.S.: Me llama mucho la atención el miedo que las culturas en general y las patriarcales en particular –que son casi todas por la influencia de las socio-religiones mayoritarias del planeta—tienen a las mujeres y a sus reivindicaciones. Y por qué se construyen edificios ideológicos y míticos tan enormes sólo para contrarrestar su posible libertad, sus derechos y sus aspiraciones.

jueves, 2 de abril de 2009

Tozudez y Pascua.

Vaya por delante que porvengo de familia baturra, en la que si algo no sale es que no se está usando un martillo suficientemente grande, y que no existe la frase “eso no va a entrar”. Así que no crean que me quito de enmedio.

Pero es notable la tozudez que exhiben algunos cuando se trata de acabar con las ganas de fiesta del personal o de paliar en lo posible la verdad universal de que cuando se es joven se es bastante gilipolla.

Téngase en cuenta también, antes de ir al tema que nos ocupa, que la religión católica –pero sobre todo romana—usurpó mediante el recurso a las tradiciones patriarcales procedentes de oriente los atributos rituales, místicos y mistéricos de una creencia generalizada en la Gran Diosa. Esa usurpación aún se ve en nuestros días, en los que los sacerdotes, invariablemente, se visten de mujer para hacer visible esa usurpación.

No obstante, seguimos celebrando el nacimiento de Venus (es decir, de la Blanca Paloma, su totem principal y sus muchas manifestaciones en diferentes formas) o el enterramiento de Osiris por parte de Isis –su hijo y amante--. Nuestras plañideras calientan motores para llorar primero la muerte de Tammuz (o Adonis o Atis) y celebrar luego su resurrección en la primavera, durante el primer plenilunio y nuestros penitentes se preparan para simular, como hacían los calebitas, los dáctilos o los coribantes, entre otras tribus antiguas, la auto mutilación y el castigo físico contra sí mismos en honor de la Madre de Dios. Etcétera.

Estos sacerdotes vestidos de sacerdotisas –que reproducen la vestidura de los sátrapas orientales cuando decidieron abandonar a Aserá, Astarté o cualquier nombre de la Diosa Siria--, que saben muy bien lo que se cuece aunque no lo parezca, y de dónde vienen, han luchado, como parece que dijo el propio Cristo (según Clemente de Alejandría que cita un logion que ningún exégeta se atreve a proclamar falso) a “destruir los trabajos de la hembra”. Es decir, a remachar con su clavo de nazarita con voto de castidad un amor sin la “mancha sexual”, a hacer “que no haya varón ni hembra”, y por tanto a terminar el trabajo que los primeros invasores orientales hicieron con los antiguos matriarcados mediterráneos.

La vigilancia de la paternidad se impuso porque en tiempos no se sabía que el padre –que en algunas culturas sigue pareciendo una figura inútil, tanto como, digamos, San José—tenía algo que ver con la generación. El parto de las criaturas nuevecitas que llegaban al mundo se atribuía al viento (Estrabón cita esta creencia), al agua, a la magia propia de las mujeres. Cuando se descubrió el asunto de la paternidad había que resolver el problema de la transmisión de la propiedad, así que se fomentó, sobre todo entre las tribus nómadas del pastoreo que no querían que se dividiese su patrimonio pecuario, la monogamia femenina. La masculina no, porque no se chupaban el dedo. De ahí a convertir primero en cuestión de honor y luego en dogma social la virginidad y la pertenencia de la mujer al marido en exclusiva no iba más que un paso, y se dio.

El problema del aborto vino también como cuestión de economía. El Imperio necesitaba brazos y el aborto, en Roma (líder cultural del mundo), era una cuestión habitual sobre la que nadie discutía. Para ponerle freno, además de muchas leyes –la más conocida, la Pappia Popea-- que premiaban la paternidad múltiple, se empezó a promover la consideración de los niños como seres humanos, incluyendo a los no nacidos hasta cierto punto. En la misma época en la que, ante un desastre nacional, se exponía a los niños. Cuando un emperador moría, por ejemplo. O cuando se perdía una batalla a miles de kilómetros. De ahí se pasó a la extensión de la consideración dual del hombre (que no es un invento cristiano) en su composición cuerpo+alma. Si se quería proteger a los niños había que darles alma, y fijar el momento, que tanto discutió San Agustín (y muchos otros Padres) en el que ésta aterrizaba en el cuerpo del feto.

Esta manera de pensar se aplica, por tanto desde hace mucho tiempo, con lo que, si uno no cree en el alma, no hay por dónde asegurar que un feto es un ser humano. La gente más razonable –en mi opinión—dice que cuando está completamente formado el sistema nervioso. Pero en esto hay opiniones para cada minuto de la gestación o casi.

El asunto es que todo este jaleo de los antiabortistas (que, notablemente, suelen manifestarse en contra de las negociaciones para la paz y a favor de la pena de muerte, lo que no deja de ser un aborto con carácter retroactivo siguiendo sus esquemas) proviene de un conjunto de mitos, leyendas y luchas por la primacía religioso-mítica construidas contra el misterio femenino y su control sobre la generación. Mitos y luchas que se presentan, a pesar de todo, inacabables. La oportunidad política también juega, claro, pero eso es tan manido que ni lo comento.

Si sólo fuera eso. Llevan dos mil años tratando de impedir el refocile y el gustirrín. Condenándolo, prohibiéndolo, mencionando la composición interna de los cuerpos y su corruptibilidad , diciendo que te quedas ciego y tonto. advirtiendo lo de “pulvis es...”. La ironía de que en España a la fornicación se le llame polvo es inconmensurable y acertadísima. Y no hay manera. La hembra, sus trabajos, la llamada de la tierra, de la sensualidad, del descubrir los cuerpos y el amor, la pasión, incluso la violencia o el asombro en ellos, sigue sin tener freno. Y como los jovencitos y jovencitas, además de ser un poquito gilipollas no están educados en cuestiones sexuales pasa lo que pasa.

Ahora bien. Lo que no tiene gracia es proteger cualquier vida a costa de otra sin ni siquiera discutir prioridades entre el bien mayor y el menor, condenando a víctimas de violaciones, de malformaciones y enfermedades genéticas a un infierno en la tierra con la promesa del Reino. Lo que no tiene puñetera la gracia es que asesinen (per tertium interpositum) a millones de africanos y africanas soltando falsedades sobre los condones y apelando otra vez a que la gente se la escayole o se ponga velcro en las piernas y, si todo falla, a tener fe. Y lo que no tiene gracia es que todo eso lo diga quien tiene por misión propagar la nueva del amor y la redención.

De todos modos, yo creo que no están los tiempos para tocar las narices a las mujeres. Y, por otra parte, no vamos a dejar de follar se pongan como se pongan. ¡Coño, que llevan 2.000 años intentándolo inútilmente!

Hay que ser tozudos, vamos.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Elementa miscelanea. Cosas pequeñas para pensar a lo grande.

Para pensar en el éxito que puede tener un chiste:

Sarcófago significa, en griego, Come-Carne (sarx o sarj=carne; phago=comer). Daría un busto por conocer al cachondo al que se le ocurrió esta denominación para las cajas de difuntos.

Para hacer teología demagógica:

El diablo te tienta con sexo, poder, dinero, éxito profesional, placeres abundantes... Parece que consideramos a dios un poco cabrón, ¿no? De hecho, algunas de esas cosas se las demandamos a los santos o a la Virgen: “mira, lo que diga tu madre, que me tienes harto”. Muy de padre, ¿a que sí? Cachisss...

Para los negacionistas de la ufología:

Un caza cuesta cientos de millones de euros. No digamos entrenar y formar a pilotos para que los manejen. Pues bien: si lo que persiguen esos cazas son globos sonda o los reflejos de tormentas o de refinerías, o deberían dimitir los mandos que les envían a esas misiones o los pilotos no están tan bien entrenados para distinguir entre un globito y una amenaza desconocida. ¿O no? Tanto gasto para nada...

Una de periodismo moderno:

¿Para qué van los periodistas a las ruedas de prensa sin preguntas? ¿No saben que hay sistemas de comunicación a distancia tales como el teléfono, el correo, el correo electrónico, la videoconferencia, etc.? También son ganas de gastar.

Una de perplejidad histórico-ideológica:

Pese a las numerosas pruebas que demuestran que las especies han evolucionado a lo largo de millones de años, los ultrarreligiosos siguen llamando a las leyes de la Evolución “Teoría”. Sin embargo, creen de manera literal en unos textos arameos escritos en caracteres hebreos traducidos al griego y luego al latin en los que habla dios o su hijo. Es notable.

De la pureza idiomática:

Las palabras /teléfono/, /sinergia/, /televisión/ o, como vimos arriba, /sarcófago/ se doptan sin problemas al idioma español, y todas proceden de lenguas muertas. Sin embargo, todo el mundo se lleva las manos a la cabeza cuando esas palabras proceden del inglés o del francés. Si fuera por los puristas hablaríamos por señas. Eso sí: muy españolas.
ESCOLIO: que las agencias de publicidad hayan llegado a un acuerdo para proteger al español es graciosísimo. Supongo que habrán hecho un brain-storming en un meeting donde el CEO o el planner les ha sugerido a sus coworkers que, dentro del marketing plan y de la branding strategy de sus compañías estaría bien hacer una token task, no tanto para llegar a un target concreto, sino como pitch de notoriedad frente a la mass audience. Parece que ya están haciendo un story-board –en plan rough—para presentar al público el spot y las piezas gráficas con una deadline aproximada de finales de octubre.

Una de política:

Cuando alguien está en la oposición –en especial don Mariano—repite hasta la saciedad que las medidas tomadas son inexistentes o insuficientes. “Hay que tomar medidas urgentes y con firmeza”. Lo curioso es que nunca dice cuáles son esas medidas; y no es porque no sepa cuáles propondría, sino porque como son barbaridades lo mejor es decirlas cuando se llega al gobierno.

Una de corrupción:

En España los escándalos políticos y de corrupción no suelen tener castigo en votos. Y es que aquí sabemos que, coño, si llegas al poder será para forrarte y follar, ¿no? Somos un pueblo realmente empático con la falta de ética. Porque nadie tiraría la primera piedra.

Una de estudios científicos:

Casi nadie sabe que los estudios contra el tabaco los patrocinan –entre otras empresas limpias-- las petroleras. Los estudios a favor del tabaco, sin embargo, se sabe que los financian las tabaqueras. ¿Quién financia los estudios contra el aceite de oliva? ¿Y contra la carne roja?

Curiosidad institucional:

El virus del SIDA afeccta a todo el mundo a nivel orgánico. A la jerarquía eclesiástica, en cambio, le afecta primordialmente a nivel cerebral. (He puesto el galicismo “a nivel de” a propósito... ¿qué se creían?).

Oración, despedida y cierre:

/Carta de ajuste/ es otro anglicismo: viene de chart, que significa cartón, panel, cartel... mapa, a veces. Ahora se ha sustituido por concursos-timo y chicas que se autopalpan. No sé si agradecerlo o recordar con nostalgia aquélla nada llena de circulitos, rayitas y cuadraditos "à la Mondrian".

sábado, 14 de marzo de 2009

Lo que cuela en Cretinolandia.

El otro día, después de que un pobre chaval perturbado se cepillase a 16 personas y cayese abatido en su propio día de furia, volví a escuchar de boca de la periodista de turno, como cierre del perfil del muchacho que era aficionado --esta vez no se dijo "adicto", vete a saber por qué-- a los video-juegos violentos. Así se quedaba como última frase y destacaba sobre el hecho, también relatado, que este homicida vivía en una familia que tenía en su domicilio 28 armas registradas. Ni más ni menos: 28. Claro que también tenían una PSP, o una X-Box, o Wii o lo que fuera. Peligrosísimo.

Mientras tanto, veo una campaña de fanta que le dice a los jóvenes "No te compliques", porque sabemos todos que cuando la juventud se complica los que lo pasan mal no son los jóvenes. Si los de ahora lo supieran, igual se hacían a sí mismos menos agujeros y empleaban los potes de pintura para algo que no fuera enguarrar los edificios públicos para proclamar su propio nombre.

Hay otro anuncio, esta vez de Cola-Cao (marca de la que siempre he deconfiado por llamar "negrito" a un negro). Les dice a los chavales "Como Quieras". Así, tal cual. Este es el cierre, el texto viene a decir "En el deporte y en la comida, haz lo que quieras", o algo similar.

Estos dos ejemplos me parecen más sanguinarios, desclasantes, manipuladores y conducentes al desastre oral y a la crisis de valores que mil horas de juego --sabiamente repartidas-- en el Grand Theft Auto, por ejemplo.

Recuerdo aquél año en el que una asociación feminista premió una campaña de detergente Colón (aquélla de "Busque, Compare...") porque decía que trataba a las mujeres como sujetos con capacidad de selección racional de los productos y animaba a ejercerla. A algunas de ellas les pregunté por qué habían premiado una campaña que vendía detergente sólo a mujeres. No creo decoroso reproducir aquí las respuestas obtenidas.

Digo todo esto porque parece que es fácil señalar a unos enemigos y no a otros. En la era de lo políticamente correcto --habrá que introducir la palabra Avestruza, pongo por caso-- nadie se fija en los discursos, que son mucho más grandes y más poderosos que las palabras. Una mala lectura de la semiología y la manía humanista han hecho que creamos que por el hecho de llamar juezas a las jueces o miembras a los miembros del género femenino creamos discurso. Y no: el discurso se crea en una cena, en el recreo de las escuelas, responsabilizando a educadores y a portavoces sociales en la transmisión de valores, en lugar de procrear asnitos que sabrán distinguir entre la violencia de género y la violencia pero no entre un ladrón y un banquero.

Hay más ejemplos. Por poner uno, el hecho de que el PP y el PSOE lleguen a un acuerdo para que Patxi López se siente en el sillón de Lehendakari. Ya es bastante absurdo que un partido de izquierda pacte con nacionalistas (decir de derecha es redundante). Pero con la extrema derecha... es hasta feo.

Las consecuancias políticas: que los abertzales más extremos --no los hay moderados-- tendrán discurso para serlo más. Que el PSOE volverá a ser rehén de los faescistas después de rendirse al acoso mediático, en lugar de hacer rehén al Lehendakari de su minoría.

Las consecuencias sociales y educativas: que con tal de sentarse en el sillón del poder vale todo y se puede pactar con quien sea. Incluso con los que decían que no había diferencia entre Zapatero y De Juana, o los que directamente le llamaban terrorista.

No me dirán que eso no es más dañino que jugar a Halo o a Call of Duty.

Personalmente preferiría a veces que la política española fuera un videojuego. Por lo menos podríamos apagarla.