Las vidas y hechos de los fascistas siempre tienen momentos de armonía preestablecida, de ironías elegantes, de justicia poética.
Así, ahora se ve, como en el retrato de Dorian Gray, el montón de estiércol que ocultaban las joyas, los chaqués, los cabellos engominados hasta las guedejas terminales y los gestos de serena tranquilidad de los que hollaron las losas de El Escorial en aquélla boda real que montó el heredero del Vigía de Occidente, amigo de G.W.
Como se ve esa inercia de todos los liberales que acaban por montar gestapos –de pacotilla, casi casposas, pero gestapos—porque entre bueyes hay cornadas, y muchas.
Pero lo que más gratifica de salir de una gripe de una semana es ver cómo el mismo Papa que presiona al ultrafascista Berlusconi para encarnizarse hasta la tortura contra una pobre joven y su familia perdona mientras tanto a un obispo (uno de los muchos) que niega el salvajismo Nazi. Y es que la cosa no está para perder clientela, ni socios.
Así que, no me digan: los del boato, chorizos; los paranóicos, espiados, y los del derecho a la vida, negando las cámaras de gas.
El que no se divierte es porque no quiere.
Así, ahora se ve, como en el retrato de Dorian Gray, el montón de estiércol que ocultaban las joyas, los chaqués, los cabellos engominados hasta las guedejas terminales y los gestos de serena tranquilidad de los que hollaron las losas de El Escorial en aquélla boda real que montó el heredero del Vigía de Occidente, amigo de G.W.
Como se ve esa inercia de todos los liberales que acaban por montar gestapos –de pacotilla, casi casposas, pero gestapos—porque entre bueyes hay cornadas, y muchas.
Pero lo que más gratifica de salir de una gripe de una semana es ver cómo el mismo Papa que presiona al ultrafascista Berlusconi para encarnizarse hasta la tortura contra una pobre joven y su familia perdona mientras tanto a un obispo (uno de los muchos) que niega el salvajismo Nazi. Y es que la cosa no está para perder clientela, ni socios.
Así que, no me digan: los del boato, chorizos; los paranóicos, espiados, y los del derecho a la vida, negando las cámaras de gas.
El que no se divierte es porque no quiere.
Nota: probé a ver un ratito la muy mediocre copia del maravilloso SNL a la española que ha perpetrado Cuatro. Yo creo que un programa así aquí no tiene futuro. ¿Qué humorista español(a) puede igualar a nuestro ínclito ex-caudill... digooo... ex-presidente José Mari? Ni el mejor Charlie Rivel, ni el otro Charlie, Chaplin, ni Keaton, ni Groucho pueden descalzar a semejante maestro del humor absurdo. ¿Qué imitador de Fraga podría sospechar sus citas bíblicas? ¿Qué mujer de la escena española podría imitar a Esperanza Aguirre para hacer creíble un personaje así? Están perdidos. Menos mal, porque como el original, nada.
