lunes, 4 de mayo de 2009

Desconocidos. La otra democracia.

No es un tipo muy alto, ni tiene ningún rasgo especial. Joven, es de estatura normal tirando a bajito. Su cara es una cara típica estadounidense, quizá la que atribuímos a la gente de Milwaukee, con aspecto nórdico, rubio. Se mueve siempre en la tangente del encuadre de las cámaras, si éstas se cruzan con él por casualidad. Se llama Jim Wilkinson, que tampoco es un nombre con muchas resonancias, si no fuera por las cuchillas de afeitar.

Es un tipo que nunca se ha presentado a unas elecciones, ni ha estado en ninguna lista de políticos prominentes, ni es una celebridad mediática. No ha protagonizado, que yo sepa, un solo titular a cuatro o más columnas, ni ha sido entrevistado por Jay Leno ni por Larry King. Si llega a estar en una sala, se le verá en la útlima fila, con uniforme si está en el Centro de Medios de Iraq o con una camisa azul celeste y pantalones dockers, confundido con los demás si es en otro lugar.

Y sin embargo es la persona que habla por la boca de Cheney, de Bush, de Condoleeza, de Colin,... hasta de esa parodia de la caricatura de un muñeco de guiñol que es nuestro ex-presidente. Su curriculum es brillante: es el ideólogo y organizador de todas las “noticias” y “reportajes” que se han visto en las televisiones occidentales sobre las fingidas causas y la realización de la guerra de (contra) Irak. Es el organizador y factotum del centro de comunicaciones que el pentágono montó sobre el terrenos para centralizar la información sobre la guerra. Fue el que montó las “espontáneas manifestaciones” que impidieron el recuento de votos en Florida cuando el hermano de G.W. regaló a éste su presidencia. Es ahora director de comunicación del GOP, el cuartel general republicano. Es más cosas, pero con estas creo que vale.

Lo que quiero decir es que personajes como este no son votados. No emergen de la voluntad popular, ni del sufragio universal. Nacen de despachos donde se toman las decisiones que después ejecutarán los tristes hombres que se dicen políticos y que no son más que los ejecutores de quienes realmente ostentan el poder.

Seguro que Jim Wilkinson tiene a alguien por encima de él ¿quién no? Pero esos que le sostienen, que lo han puesto ahí para decirnos cómo pensar no han sido elegidos por nadie. En España, hay epígonos de este personaje pero, afortunadamente, aún son unos chapuzas.

Todo llegará.

P.S.: el documental “Massive deception Arms” cuenta todo lo relativo al frente mediático de la guerra de (contra) Irak y el papel de este y otros peronajes en el engaño (“deception” tiene ese sentido: la traducción ha vuelto a ser traición). Desafortunadamente ni el libro ni el video vienen referenciados en Google. Pero esta tarde, a las 15:00 repiten el documental en el Canal Historia. Daré la referencia.

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