lunes, 15 de septiembre de 2008

Pero, ¿a mí qué me importa que Palin sea creacionista?

Pues me importa.
Vivimos en una época en la que todo parece que vale, que cuela, que mola o no mola por olfato, por constricción o por absorción. Algunos dicen que alucinógena. Ojalá. Los que estuvimos allí sabemos que no hay más paraísos que los del hongo, y limitábamos las estupideces a una velada larga y llena de Echoes o de interminables baladas.
Pero ahora no hacen falta sustancias, ni Autes. Ahora vale con tomar una opción que rente electoral, física, económicamente. Lo último: que un político, sea cual sea su género, pueda decir a sus súbditos transcontinentales que se declara "creacionista". Esta estupidez es del mismo tamaño que si Zapatero (estoy por no darle ideas) u otros zotes del faescismo (éstos sólo tienen una) que nos invade se declarasen, por ejemplo heliocentristas. De hecho, podríamos algunos exigir que se enseñase a los alumnos obligatoriamente, la transmutación del Espíritu de Hermes en lugar de la química del mercurio. Total... da igual, ¿no?
Es verdad que Mss. Palin vive en un país que ha atribuído el desastre del Katrina o el 11-S a la intervención de la mano divina, cabreada, junto con su Poseedor, por el aborto y las bodas gays. Y la gente que ha declarado estas sandeces no está recluida en una cabaña cajún, detenida en el siglo XVI: son reverendos y líderes que aparecen en multitud de programas televisados, que llevan tras de sí a multitud de seguidores --y su dinero-- y cuentan con medios de comunicación propios y lobbies influyentes.
Pero tambien es verdad que Mss. Palin lleva mejor camino de lo que los europeos quieren para ser la virreina del Imperio que ahora nos somete. Y yo pregunto: ¿Querríamos un Gobierno que defendiese y obligase a tomar como opción académica la planitud de la Tierra, la existencia del éter o la prohibición de comer habas para no devorar el alma de nuestros antepasados?
La respuesta: no parece que estemos muy lejos. ¿A que no?

1 comentario:

Ana Albuixech dijo...

Y por qué será que cuando escucho el nombre de ese error de la naturaleza, ese arma de distracción masiva, me entran ganas de afilar la cuchilla de mi guillotina?

Discrepo, no es lo mismo ser heliocentrista que creacionista, de igual modo que no es igual ser heliocentrista que helioextremolateral.